La orquesta del siglo 20 añade a su plantilla instrumentos
de percusión criolla como el güiro, los bongoes, las congas,
las maracas, las castañuelas, claves, palitos, y cencerros que alternan
con los demás instrumentos de percusión europeos como el
redoblante, el glockenspiel, la marimba, el xylófono, las campanas
o carrillón, el triángulo, el vibráfono, el tambor
bajo entre otros. Algunos compositores, tal como lo hace Maurice
Ravel en su obra El Bolero, comienzan a utilizar saxofones en la
orquesta.