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Música y tradición mítica en el Velorio de  Francisco Oller

por Luis M. Alvarez



El Velorio, pintura de Francisco Oller terminada en el 1893, representa una escena del velorio de un niño muerto en o antes de haber cumplido los siete años.  De acuerdo con esta antigua tradición cristiana, si un niño ha sido bautizado, y muere a tan tierna edad, como su alma está pura y libre de pecados, irá directamente al cielo como angelito, y de allá intercederá para velar y proteger a la familia y su comunidad de enfermedades, y otros males.  Para los creyentes, esta muerte se convierte en motivo de fiesta  de despedida del angelito, fiesta acompañada  con oraciones, cantos, baile, juegos, comidas y bebidas.


                           
El Velorio de Oller


Esta antigua costumbre del velorio ha viajado del Viejo Mundo Europeo a todos los rincones del Nuevo Mundo Americano manteniendo los elementos fundamentales mágico-religiosos que intentan justificar el por qué de esta  celebración.

Estos fundamentos mágico-religiosos parten de la institución del mito cristiano y a otros mitos religioso similares, que establecen la existencia de otra vida después de la muerte, una vida eterna en un paraíso, y que en ese paraíso habita  Dios acompañado de ángeles, divinidades y seres sagrados, y espíritus buenos a los cuales le podemos orar solicitándoles favores para que nos ayuden a combatir los males que nos acosan, incluyendo enfermedades, mal de ojo, brujería, y otros males diabólicos que pueden causar daño físico, o la muerte.  Y ahora con un angelito en el cielo, hay una verdadera razón para celebrar, ya que la familia y la comunidad cuenta con un recurso directo sagrado, un angel de la familia y la comunidad.

El velorio representa una sagrada ocasión de agradar al angelito, alegrarlo con música, orarle para que Él reciproque el favor solicitado que los creyentes piden en sus oraciones.  luego es cuestión de esperar que el angelito logre conceder los favores pedidos, si lo hace, entonces se concretará el gran milagro solicitado.

Curiosamente este es el objetivo mítico-religioso de todas las promesas que se le envían a los santos, a los Santos Reyes, o a los seres sagrados, a los ángeles, las vírgenes, la cruz donde murió Cristo,a Jesucristo, o directamente a Dios. En todas las promesas media la misma estructura:  La preparación de un altar o santuario adornado de flores, velas en donde se encuentra el santo al cual, de la misma forma que en el velorio infantil,  le harán de pedir con oraciones favores que se espera el santo devuelva en milagros.
 
Elementos culturales y regionales de la celebración:

En algunas celebraciones, como en Argentina, en el “velorio de angelito” existen trucos para que el angelito recuerde quien hizo el pedido que el angelito deberá cumplir, como esta curiosa costumbre de los nudos en cintas:


...”Se coloca el ataúd sobre una mesa cubierta con un mantel muy blanco, y se le adosan cintas y piolines para que los visitantes hagan nudos. Cada nudo le recordará al almita, en su viaje al cielo, la oración que le encargó quien hizo el nudo .”
1 (Ver nota 1 al final en Notas y Apéndice de Grabaciones)

 
A estos elementos fundamentales de la ‘promesa oculta’ dentro de la tradición, se suman otros elementos culturales  típicos de la región como son las danzas, el canto y los instrumentos musicales. En cada zona geográfica los velorios pueden identificarse por su nombre regional, como por ejemplo, en Valencia, Alicante y Murcia, al cual se llama un aurora.


“En un aurora, el cuerpito se envolvía en un velo de gasa adornado con hilos de plata, y la madre lo maquillaba con rubor en las mejillas y labios para simular la vida. El angelito reposaba en un ataúd lleno de flores blancas colocado sobre la mesa del comedor que habla sido previamente cubierta con una sábana y un cubrecama. Al anochecer llegaban los amigos y parientes con guitarras y castañuelas. Se iluminaba el frente de la vivienda para recibir a todos los asistentes. Los miembros más jóvenes de la comunidad formaban un círculo amplio y empezaban a cantar y bailar con el acompañamiento de los instrumentos. La celebración continuaba hasta el amanecer. Alrededor del año 1860, el famoso grabador e ilustrador francés Gustave Doré hizo un viaje por España con su amigo el conde Charles Davilliar y presenciaron un Aurora en Alicante. Doré publicó, en su libro sobre el viaje, un dibujo de la escena. Puede verse en él que hay una vela en cada una de las esquinas de la mesa y que dos de los visitantes están bailando el baile de angelito. La danza es la jota con acompañamiento de guitarra, bandurria, canto y palmas .” 2 (Ver nota 2)

          





Grabado de Gustavo Doré
Véase: http://www.revistaadios.com/revista.html

 

La siguiente pintura del pintor granadino José María López Mezquita muestra otro ejemplo de la tradición del velorio de angelito en España con acompañamiento de música flamenca, con baile, guitarra y palmas.  3 (Ver nota 3)





"El Velatorio". Óleo_Exposición Nacional de Madrid de 1910
   José María López Mezquita.  Pintor español. 1883-1954


Las celebraciones de velorio en Chile, cuando los padres no podían correr con los gastos, eran auspiciadas por dueños de cantinas, o como también ocurría en Puerto Rico, los angelitos se arrendaban o se prestaban para seguir la fiesta hasta no soportar el hedor.



“El narrador chileno Baldomero Lillo (1867-1923) cuenta que en algunas partes del sur de Chile, los padres entregaban a sus angelitos a los dueños de las cantinas que se convertían en verdaderos empresarios de pompas fúnebres. Destinaban una habitación de su local para la capilla ardiente y suministraban la bebida, comidas, música y el canto para que todos celebraran. Los padres del angelito tenían ciertas prerrogativas como beber sin pagar... Así como los angelitos se arrendaban, eran prestados también, para tener motivo de fiesta. (Relatos Populares, El angelito, Santiago, Nascimento, 1942.)  4
      

Supersticiones compartidas como esta de Argentina y Puerto Rico de que las lágrimas o el agua no deberían mojar las alas del angelito porque le impediría volar al cielo, se recogen en coplas cantadas:


“Cuando muere un angelito, en la tierra santiagueña no se llora, se baila. Las lágrimas podrían mojar sus alitas e impedirle volar hacia las alturas. “ 5


No lo llores madre
no lo llores mas,
que ese angel tiene
las alas mojá.

                                    (Copla  popular de velorio
en Puerto Rico.)

Con relación a los nombres del velorio en diferentes regiones de Colombia el velorio se conoce como bundé de angelito, chigualo, gualí, mampulorio, angelito, velatorio, angelito bailao, o muerto-alegre. En Barlovento,  Venezuela también se conoce como mampulorio, y chigüalo también se le dice al velorio de angelito en el Ecuador. En Haití, y la República Dominicana, y en Cuba,  al velorio de angelito, se le llama baquiní. En cada una de estas regiones los cantos se acoplan con los géneros musicales, ritmos, e instrumentos de la localidad. 6

Características regionales del velorio en Puerto Rico:

Manuel Alvarez Nazario en su libro El Elemento afronegroide En El Español de Puerto Rico, sitúa como zonas negroides el nombre de baquiní dado al velorio de la siguiente forma:


“Por algunos sitios del país (en la costa norte, por Arecibo y pueblos cercanos, y asimismo por el litoral sur y sureste, con penetraciones en el interior oriental) es más corriente la variante baquiní (también registrada en Santo Domingo) y de la que parece surgir la forma baquiné por disimilación en la serie vocálica i-i. En otros lugares de la isla, en el interior alejado de las costas, menos influídos por el negro, se emplea todavía el término decadente florón, de aparente derivación hispánica, para denominar a los velorios de niños.”

...”Según testimonio recogido por el folklorista Garrido , en Carolina*, zona de población eminentemente negroide, “visten al angelito de blanco, le ponen un clavel en la boca en señal de inocencia y lo adornan con profusión de flores.  Alrededor del niño juegan y cantan; hay, además, bebidas y comidas. Esta ceremonia dura toda una noche, y por la mañana lo entierran.”

(*Nota: En Carolina es donde se ubica el escenario del bohío que Oller utiliza como modelo para su pintura El Velorio)

“Tanto la celebración como la palabra que la nombra en Puerto Rico guardan una muy estrecha relación con cierto culto fúnebre observable entre los negros campesinos de Jamaica... Creen estos jamaiquinos que durante nueve noches después del fallecimiengto (en el oeste de la isla se reducen a tres) el espíritu del muerto vuelve a visitar a sus familiares y amigos y a estarse entre las que fueron sues pertenencias.  Los parientes y allegados del fenecido festejan su supuesto regreso durante esas noches y en la novena celebran un velorio muy aparatoso con objeto de agradar al muerto y convencerle para qu regrese al sitio de donde ha venido.  En la región de las montañas de Santa Cruz, en la citada Antilla, se hace una fogata en dicha última noche, y en torno a la misma practican juegos hombres y niños, mientras las mujeres y niñas observan tales entretenimientos. Recibe esta fiesta el nombre bakinny, que Martha Becwith hace derivar del inglés back in it (en Jamaica back in i)**, por referencia al deseo de los festejantes de que el muerto regrese a su tumba.”  7

(**nota:  Obviamente estas son interpretaciones especulativas sobre el posible origen de una palabra sin ninguna base cientifica o investigativa.)



Sobre estos nombres del velorio en Puerto Rico el Dr. Ricardo Alegría  comenta que:


“la costumbre recibe los nombres de “Velorio de angelito”, baquiné (también baquiní), quinivan o “florón” dependiendo de la región donde se celebra y del principal origen étnico de la población. Mientras en el interior de la isla, donde predomina la población blanca, le llama “Velorio del Angelito”, en las comunidades de la costa, donde abunda la población negra, se usan con mayor frecuencia los términos baquiné (baquiní), quinivón y “florón”. Estos dos últimos también designan juegos que se celebran durante el velorio .” 8

 
Francisco López Cruz en su libro La Música Folklórica de Puerto Rico no menciona el nombre de velorio de angelito  distinguiéndolos como baquiné o florón de la siguiente manera:


“El Baquiné es una modalidad del rosario cantao que celebran en ocasión de la muerte de un niño de color.  Se le llama florón cuando el difunto es un niño blanco. La ceremonia es mas festiva que devota.  Se inicia en las primeras horas de la noche y se prolonga hasta el amanecer... La siguiente es una estampa de baquiné muy familiar:  El angelito yace en na mesa cubierta con sábanas blancas y muy limpias.  Si es una niña, además de empolvada, la criatura lucirá cosméticos en su faz.  para lo demás, no importa el sexo, lo mismo a una niña que a un niño muerto, lo adornarán con flores de pies a cabeza.  Lleva siempre en la boca un clavel rojo o blanco o un siempre-viva.  A veces le ponen una corona de flores blancas en la cabeza.  Los familiares en último caso confeccionan la cajita mortuoria de madera o de cartón forrado con papel crepé en colores. La noticia de que se va a celebrar un baquiné se eparce por un barrio con rapidez pasmosa.  Contribuyen a ello el grupo de baquineros profesionales que en cada comunidad parecen estar alertas como “hombres” al minuto para la fiesta.  Por lo general, gran pare de la gente que asiste a la ceremonia lleva flores; por eso el recinto cobra un curioso aspecto de pensil policromado donde hay jazmines, dalias, rosas, azucenas, etc .” 9



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